Lo dice la novia de Nahuel Ruiz (25), ejecutado de un balazo durante un robo en La Matanza. Los ladrones escaparon con su camioneta, que nunca apareció. No hay detenidos.

Esta noche, Cinthya González (25) cenará en la casa de sus suegros. No sabe cuál será el menú y duda que alguien coma. Lo único que tiene claro es que en el momento del brindís todos pensarán en Nahuel Matías Ruiz (25), su novio, asesinado el 24 de noviembre durante un asalto. “Los culpables van a festejar Navidad en familia y en nuestra mesa habrá una silla vacía”, reclama. Lo hace sin lágrimas, con esa fuerza que utiliza cada día para perseguir su único objetivo: justicia.

Nahuel fue asesinado en la puerta de la casa de sus padres, en Bazurco al 1400, Rafael Castillo, partido de La Matanza. Dos ladrones lo sorprendieron mientras charlaba con su tía. No se resistió. Igual le pegaron un balazo en el cuello y escaparon con su camioneta, una Fiat Fiorino modelo 2012 con la que iba a comenzar su emprendimiento. “Unas semanas antes había renunciado a su trabajo en una distribuidora de energizantes y estaba por arrancar con un reparto propio”, cuenta Cinthya. La camioneta nunca apareció. Los autores del crimen, tampoco.

Como todo lo que hacían, el sueño del negocio propio era un proyecto de ambos. Así lo habían decidido diez años antes, cuando la relación de compañeros de colegio se convirtió en un noviazgo. Esa elección se había profundizado hacía un año y medio, cuando se mudaron a un departamento que construyeron en la casa de la abuela de ella. “Era algo provisorio, pero nos motivaron las ganas de vivir juntos. La idea era irnos a una zona más tranquila, con espacio verde, para criar a nuestros hijos”, recuerda la joven.

Fuente: Clarin